Maniquí (1987). Kim Cattrall, una maldición egipcia y los años 80.

Hay películas de los 80 que han aguantado perfectamente el paso del tiempo, por muchas razones: porque la historia sigue vigente, por la interpretación de los actores, por su caracter universal, etc. Pero desde luego, “Maniquí” no es una de ellas. Es una de esas películas que ha soportado fatal el paso del tiempo.

“Maniquí” es la típica comedia tonta de los años 80, con todos los defectos y virtudes que eso supone.

Maniquí. Película de 1987 con Kim CattrallLa historia que nos cuenta “Maniquí” es de traca y pandereta. La película comienza enseñándonos el antiguo Egipto, donde una mujer, Ema (Kim Cattrall) se queja a su madre de que queiren casarla con hombres que no le interesan y que además ella quiere vivir su vida, y le pide a los dioses que no permitan que su vida sea esa, así que los dioses le conceden esa oportunidad, y Ema desaparece, literalmente. Luego aparecen los créditos iniciales de la película, en formato de dibujos animados, que nos dan a entender que nuestra protagonista pasa por todos los momentos de la Historia. Y así llegamos a la época actual, en la que vemos a un joven escultor, Jonathan (Andrew McCarthy), que trabaja en una fábrica creando maniquíes y que está orgullosísimo de su última creación, un maniquí perfecto. Como el chaval se dedica a convertir cada maniquí en una pieza de arte y es muy lento, pierde el trabajo, y vemos como deambula de trabajo en trabajo, siempre aportando una visión artística y perdiendo el trabajo: desde jardinero a pizzero. Su novia, una ejecutiva agresiva, no comparte su visión romántica y artística de la vida y le reprocha su poca estabilidad continuamente.

Al final, el amigo Jonathan consigue trabajo en unos grandes almacenes en decadencia gracias a salvarle la vida a la dueña, y empieza a trabajar de mozo de almacen, pero resulta que allí, en esos almacenes, está el maniquí perfecto que él ha creado, así que se pone a diseñar un escaparate y de repente, el maniquí cobra vida, con el cuerpo y forma de Kim Cattrall.

Resulta que el maniquí, de nombre Ema, o Emmy, como la llama Jonathan, solo es visible a sus ojos, por la maldición egipcia que le cayó encima. Juntos entablan una relación que da lugar a un montón de embrollos. Jonathan consigue relanzar a los grandes almacenes gracias a sus escaparates, diseñados entre él y Ema, que entablan una relación de dudoso futuro, ya que ella es un maniquí, no lo olvidemos.

Mientras tanto, la competencia intentará descubrir el secreto del chaval, y para ello utilzara espias (el jefe de seguridad de los grandes almacenes, más tonto que un pan) y todo tipo de tretas, siendo el climax de la película el secuestro del maniquí para impedir que Jonathan siga llevando clientes a los grandes almacenes gracias a sus increibles escaparates.

El problema con “Maniquí” es que toda la película nota mucho el paso de los años. El argumento no se desarrolla para nada, y nunca sabemos la historia de Ema o porque le cayó la maldición, y todo se basa en los tontísimos gags de la pareja protagonista en el centro comercial (escenas de la pareja bailando como locos; la pareja pillada besándose, y como los ven más personas, Ema es un maniquí; los líos que se montan otros personajes al oir a Jonathan hablando con alguien y cuando llegan siempre está solo con un maniquí), la mayoría provocados por el hecho de que Ema solo se mueve cuando solo la mira Jonathan, por lo que le pillan besando a un maniquí, durmiendo con él, etc. y la gente piensa que está loco. Mención especial a la estética y a la moda de la época… atroz, Dios mio que nivel de horteradas nos poníamos en los 80. Lo ves hoy y te entran ganas de ir corriendo a recibir asesoramiento profesional de un “personal shopper”, de esos de los que hay tantas webs hoy en día.

Aquí podeis ver el vídeo musical del tema principal de la película “Maniquí”, “Nothing gonna stop us now”, de Starship, un exitazo ochentero, salpicado de imágenes de la película. Os ayudará a haceros una idea de a lo que os enfrentais:

Para colmo los personajes secundarios de la película son típicos y acartonados como pocos: el jefe de seguridad tonto a más no poder (y que tiene perros con nombres como Rambo o Terminator), el directivo malo malísimo (encarnado por un James Spader repeinado hasta el asco), el escaparatista profesional, el insufrible Hollywood Montrose, un gay negro con todos los peores tópicos del género (vestido con colores chillones, siempre gritando, etc.).

Los gags de la película tienen muy poca gracia, la verdad, y si soportas verla es por todos sus tics típicamente ochenteros, empezando por la ¿música? y terminando por el vestuario. De todas formas, se ve con cierto cariño, porque recuerda una época en la que muchas comedias solo pretendían arrancar un par de sonrisas al espectador, sin ninguna pretensión más. Aquí no hay lugar a ninguna reflexión ni a nada que no sea entretenimiento palomitero fast-food puro y duro. Aún así, no se salva ni queriendo: un argumento y un desarrollo tan simplones no llenan los 80 y pico minutos que dura, hasta se te hace larga y todo. Aquí tenemos un vivo ejemplo de lo mal que le sienta el tiempo a una película cuando no tiene una base sólida.

Cosas que tienen que ver con esta pelicula:

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Comentarios

Hola,

Clasicazo el tema de Starship, sin duda. Y Kim Cattrall en plenitud ochentera. También ha envejecido mal, la pobre, aunque intente disimularlo.

Un saludo.

No puedo creer que esta cancion, que la he escuchado tantas veces y siempre me ha parecido genial, sea banda sonora de una pelicula tan…rara XD.

A mi me encantó esa ochentada como dice usted, como se sule decir para gustos colores.

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